ARCHIVO DE POST.

domingo, 29 de octubre de 2006

GALERIA DE LA MUSICA CUBANA 4

Se transforma la Espinela
En el murmullo del monte
cuando el susto del sinsonte
Hasta la manigua vuela.
Es la décima que cuela
Su café fuerte y dulzón,
Se recuesta a un horcón,
Echa mano a una guitarra
Y en sus acordes agarra
El pulsar del corazón.

La femenina prestancia

de la música guajira:

con su donaire se inspira

le da belleza y fragancia

Decimistas naturales

De “guajirísima” voz,

Lo fueron Ramón Veloz,

Don Adolfo y Portabales.

Justo Vega, con que fina
Inspiración tu versabas
Con qué fluidez tu cantabas
La décima campesina.

También Chanito Isidrón,

La Calandria y el Jilguero

Llevaron al mundo entero

Su guajiro corazón.

La música hecha idilio
Tiene su mejor fragancia
Y en esa rural estancia
Cantan Celina y Reutilio
Venga el Indio Naborí
Siéntese en este tahurete
Venga con verso y machete
y sombrero de Mambí.
Qué guajiro natural
este Polo Montañés!
Tan sencillo como es
Con su música rural!
CONTINUARA

jueves, 26 de octubre de 2006

GALERIA DE LA MUSICA CUBANA 3

martes, 24 de octubre de 2006

GALERIA DE LA MUSICA CUBANA 2

Manifiestan en su Lira

Lo que de cubano hay,

Los Compadres, Don Garay,

Allué y su hermosa guajira.

Con su ritmo melodioso,

Muy guapachoso y dulzón

Muchos bailaron el son

Con Abelardo Barroso.

Chano, Saquito y Cuní
con la guaracha y el son
lanzaron el corazón
De Cuba hacia el infinito.
Y Joseíto Fernández
Nos dio “La Guantanamera”
Que es Cuba con guayabera
Por donde quiera que andes.
Autores de gran talento
Intérpretes naturales
Carismáticos, geniales,
Con la música por dentro.
La rumba negra y esclava
Fue luego son, sonsonete,
Danzón y hasta danzonete
Y en el Cha-cha-chá no acaba.
Y digo: música es
El ondear de mi bandera
Cuando el danzón nos espera
Junto a Barbarito Diez.

Richard Egües qué talento

cuando la flauta tocabas.

recuerdo que te elevabas

junto al sonido del viento.

Contigo, Enrique Jorrín

ha llegado “El bodeguero”

Cha cha cha, con ritmo entero

que empieza y no tiene fin.

Pacho Alonso y su “Pilón”

Arrebató el pentagrama

Pues hasta la madrugada

No se apagaba el rumbón.

Continuará

lunes, 23 de octubre de 2006

GALERIA DE LA MUSICA CUBANA (1)

Amigo Lector: A modo de aclaración, { más que de introducción a la lectura de estos textos sobre los autores e intérpretes de la música cubana} me es necesario decir que no soy estudioso de tal género, sin embargo, la música, como Patrimonio de los Pueblos, me ha cautivado siempre, desde el toque de santería hasta la música llamada clásica. Es por eso que deseo entregar este testimonio de amor por la música cubana como homenaje a todos estos intérpretes, autores, cantautores, directores de orquestas, etc., por el hecho de elevar la música de nuestra Isla a latitudes Universales. Quede aquí, entonces esta muestra (incompleta), esta hermosa galería de…..

Quiere mi verso guasón

Con guayabera y sombrero,

Mostrar que Cuba es primero

Música y más tarde ron.

Nuestro Himno Nacional
nació sobre la montura
mambisa de este jinete.
Testigos, la palma real
el donaire, la dulzura
del paisaje y su machete

Fue la cultura africana

Unida a nuestras raíces

Quien dio los ricos matices

A la música cubana.

De la raíz más humilde

nos llega el primer danzón

latiendo en el corazón

del matancero Faílde

Con “Siboney”, “Malagueña”
Y el “Santo Karabalí”
Lecuona talla en rubí
A nuestra Cuba trigueña.

Inicia Ignacio Cervantes

Las cubanísimas Danzas

En salones de Matanzas

Y en las tierras del Levante.

Es María Teresa Vera

Primerísima mujer

Que simboliza el que hacer

De la música sonera.

Y nos entra alegremente

La música por los poros

Cuando el Trío Matamoros

Canta los sones de Oriente.

Continúa

martes, 10 de octubre de 2006

FOTOS HISTORIA (2)

Mi madre y yo

juntos en mi visita realizada a Cuba

en las Navidades del 2000.

MADRE Te cantaron

las consolables sombras,

los abismos de la luz

y mis metáforas.

Te cantaron

las gotas de la lluvia

y las pieles

plurales de las ánforas.

Luego vinieron

las glorias de tus hijos

a vestirte

con sensatas lágrimas.

Tus hijos que se iban y venían

cargados de símbolos

y cláusulas.

Clandestinamente

llegaron los olivos

a esconderse

en lo blanco de tus sábanas.

Pero, madre, no tengo ya

el refugio de tus besos

ni el tibio mar

de tus miradas

y agoniza en el desván de la tristeza

las culpas sin puntos suspensivos.

Mi amor de hijo

se pierde tras las sombras

de los versos que escribo a tu memoria,

a tu memoria en versos, madre,

que ahora escribo.

sábado, 7 de octubre de 2006

UN POEMA A CAMAGUEY

Salí de Cuba hacia Santo Domingo el 22 de Noviembre de 1998.
Dos visitas hice a mi ciudad natal, Camaguey, después de mi salida, dos visitas que fueron como soñar-viviendo, la primera en el año 2000 y la segunda en el 2002. Mis encuentros y experiencias con esta hermosa, monolítica y siempre legendaria ciudad han sido maravillosas. Sus callejones a veces tenebrosos , a veces llenos de luces, y que otras tantas no van a ningún lugar, contrastan de manera mágica, con las largas y amplias avenidas; sus casas de arquitectura colonial de esbeltas y estrechas ventanas enrejadas, sólidas y vistosas, su gente bulliciosa, trabajadora y solidaria a veces, otras, metida en el silencio de las preocupaciones. Sus iglesias y tinajones que la simbolizan universalmente, hacen que esta ciudad viva dentro de mí, forme parte de mi piel. Toda esa vivencia la convertí en poesía, poesía que aquí muestro, escrita con la pasión y la furia del que se despide, muy a su pesar, de una parte de su tiempo y de otra parte de su Ciudad, aquella que le ha marcado el corazón desde su infancia.

TIEMPO, TIEMPO. CIUDAD, CIUDAD Adiós, tiempo horizontal de besos posibles.

Adiós pulmón de mi ciudad abierta

al fuego de la mirada de mi cuerpo,

a las estaciones de tus equinoccios nobles

guarnecidos por la nostalgia.

Me voy a deshacer el Nudo Gordiano

y abjurar de las absoluciones del amianto.

No soy el Rey Desnudo,

ni soy la voluta que asciende

por la pared del viento

a enclaustrarse en la mágica fertilidad

de tus leyendas.

No soy la lluvia soberbia

que purifica el vuelo de las palomas

en estampida hacia tus aleros.

Soy quien te cantó en las madrugadas despiertas de mis palabras.

Soy quien dobló tus campanas sobre las torres insomnes.

Soy quien cayó cual goterón loco desde tus techos coloniales

Te dejo en una suerte que lanzó los dados al revés,

hacia el recuerdo.

Adiós. Hasta aquí llegamos.

Salúdame a la aurora, a su semilla telúrica y civil.

Mis sueños nada tienen que hacer ya

con los espejos donde se repite desnuda

la inocencia.

Este poema lo escribí sentado en un banco del Casino Campestre, a las diez de la mañana, bajo un agreste y sombrío roble, el 25 de Julio del 2000.