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sábado, 24 de noviembre de 2007

PLAGIADOS Y PLAGIARIOS

A raíz de una amarga experiencia, por la que pasé hace sólo unas horas, deseo hacer patente que esta situación sobre el plagio literario tiene su origen en tiempos inmemoriales, lean esta belleza
Te encomiendo, Quinciano, mis libritos. Si es que puedo llamar míos los que recita un poeta amigo tuyo. Si ellos se quejan de su dolorosa esclavitud, acude en su ayuda por entero. Y cuando aquél se proclame su dueño, di que son míos y que han sido liberados. Si lo dices bien alto tres o cuatro veces, harás que se avergüence el plagiario."
Marcial (siglo I d. C.). Epigrama LII
No dejen de visitar la página web www.elplagio.com/Plagio/ para que se deleiten y gocen con la cantidad de personalidades que han sido plagiados por otras tantas grandes figuras de la literatura universal.
Deseo aclarar que lo sucedio personalmente fue atendido con suficiente inteligencia y profesionalidad y el suceso quedó totalmente aclarado con palabras de amistad y un futuro acercamiento que puede llegar a la colaboración.
Esta anécdota puede echar por la borda lo que se plantea en esta página dirigida de manera especial y talentosa, por los Licenciados autores, Kevin Perromat y Oscar García Marchena:
"Quizás no haya odio más mezquino que el que se produce entre poetas."
A continuación lo que leí en la página ya descrita:
" Ya José Agustín Goytisolo advertía que los poetas alternan los palacios lujosísimos con las alcobas más oscuras de los bajos fondos. Odio ruín, como el que se profesaban don Luis de Góngora y don Francisco de Quevedo."
"... la rivalidad que enfrentó a Vicente Huidobro y a Pablo Neruda por la jefatura oficiosa de la Poesía de Vanguardia hispanoamericana. En la más pura línea tradicional, a las consabidas injurias sobre la calidad de los versos, les siguieron las acusaciones de plagio. Podemos imaginar la satisfacción que debió sentir Huidobro cuando en el número de enero de 1935 de Vital, una revista de la que era director, y que se dirigía "contra los cadáveres, los reptiles, los chismosos, los envenenados, los microbios, etc, etc" anunció desde la portada que el poema XVI de los "Veinte poemas de amor y una canción desesperada" (1924) no era más que una traducción de un poema de Rabindranath Tagore, realizada por Zenobia Camprubí y el premio nóbel J.R. Jiménez en 1917. Al parecer los dos escritores se reconciliaron poco antes de la muerte de Huidobro, pero antes dieron todo un espectáculo infantil de réplicas, insultos y contrarréplicas. Para muestra un botón, sacado del mismo nº 2 de la Revista Vital, pág 2:"¿De dónde proviene el odio de Neruda a Huidobro? ¿Acaso porque algún crítico ha dicho que Neruda no existiría sin Huidobro? Pero Huidobro no se enojaría si le dijeran que él no habría podido existir sin Rimbaud o sin Apollinaire. Parece ser que Huidobro es culpable de todo lo que le pasa a Neruda.
Huidobro tiene la culpa de que Neruda haya plagiado.
Huidobro tiene la culpa de que Tagore se dejara plagiar.
Huidobro tiene la culpa de que Neruda leyera a Tagore.
Huidobro tiene la culpa de que Tagore gustara a Neruda.
Huidobro tiene la culpa de que Volodia descubriera el plagio.
Ataquemos a Huidobro.
Calumniemos a Huidobro.
Si los jóvenes no admiran a Neruda es culpa de Huidobr
Parece ser que la inquietud del plagio persiguió a Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto (nombre real de P. Neruda) desde muy joven; el primer poema que escribió y que mostró a sus padres sólo obtuvo la siguiente pregunta por respuesta: "¿De dónde lo has copiado?" Lo cuenta el poeta en sus memorias.

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